3
Jun
2021

Coronavirus Makers: Tecnología abierta y colaboración ciudadana contra la COVID-19

Empodera.org entrevista a César García Sáez, informático y licenciado en estudios de Asia Oriental por la Universitat Oberta de Catalunya, es divulgador y formador en nuevas tecnologías. Desde hace 5 años dirige el programa La Hora Maker, en su canal de Youtube, en el que habla sobre el ecosistema maker. Su trayectoria en el mundo maker empezó hace 10 años, en Medialab Prado, cuando descubrió una plataforma de prototipado, que entonces estaba comenzando: Arduino. Esta plataforma le recordó a los bloques de LEGO y a los ordenadores Spectrum, donde se podían crear cosas de forma muy sencilla y fácil. Ha sido uno de los miles de participantes de la iniciativa Coronavirus Makers, que en lo más crudo de la pandemia, produjo, de forma descentralizada mediante impresión 3D, y distribuyó viseras, mascarillas y otros elementos de protección individual. Como buen maker, utiliza la tecnología de forma colaborativa y abierta, para crear y materializar sus proyectos con Arduino y otras herramientas como las impresoras 3D.

Antes de nada César, enhorabuena al movimiento maker, otra vez, por movilizar a una cadena ciudadana de creadores, desarrolladores, ingenieras e investigadoras para salvar vidas. ¿Cómo nació la idea y cómo ha evolucionado el proceso hasta convertirse en un referente en la lucha contra la COVID-19 en España?

Coronavirus Makers surgió a partir de un hilo de Twitter de gente que se planteaba si sería posible crear respiradores utilizando tecnología de impresión 3D. Este fue el punto de partida, que lanzó desde Irlanda una persona llamada Colin, y fue como el 12 de marzo de 2020. Ese mismo día, Esther Borao, quien también participaba desde hacía tiempo en la comunidad maker, planteó de forma abierta si esto se podía hacer. Así que este llamamiento a unirse que lanzó Esther, lo hizo junto con el canal de Telegram Coronavirus Makers. De aquí es de donde surgió. Digamos que la primera semana empezaron 20, 30, 200, 500, 1000.. dos semanas después había 15.000 personas en este grupo de Telegram.

Una de las cosas más curiosas es que se comenzó con esta idea de trabajar en el respirador, pero pronto se vió que era muy difícil colaborar 15.000 personas en el mismo grupo. Así que lo que fue ocurriendo espontáneamente es que los grupos se fueron separando y organizando en función de diversas temáticas: había gente que tenía más experiencia en respiradores, había gente con más experiencia en electrónica, otras personas tenían experiencia en impresión 3D… se fueron organizando grupos de forma orgánica, de forma similar a la distribución territorial de España. En la organización inicial, había grupos que estaban más investigando y otros que estaban más en la parte de fabricación, en utilizar sus impresoras y encontrar diseños que pudieran ser útiles. Aquí surgieron grupos de voluntarios de Coronavirus Makers, en todas las regiones de España, tratando de ayudar y de colaborar.

 

“Coronavirus Makers surgió de un hilo de Twitter de gente que planteaba si sería posible crear respiradores con tecnología de impresión 3D. Dos semanas después 15000 personas trabajaban en ello”

 

Una de las cosas que hizo que Coronavirus Makers tuviera este peso y esta relevancia fue la cercanía. En lugar de esperar a que llegara la ayuda de otro sitio, lo que llegó, nos centramos, aparte de en la falta de respiradores, en la falta de elementos de protección personal, como mascarillas, viseras… Buena parte de lo que se creó desde Coronavirus Makers fueron estas viseras de protección que se crearon y distribuyeron por toda España. Son unas viseras que van con una lámina transparente, bastante planas y se pueden imprimir muy bien en 3D.

Al final lo que pasó fue que en cada región los makers se organizaron para abastecer a los hospitales y, luego también, a vecinos, residencias y otros lugares donde fuera necesario. Lo que hizo de esto relevante fue la intención y la voluntad de ayudar a cualquier persona que lo necesitara, de forma voluntaria, y en los momentos en los que no había nada, al principio de la pandemia, cuando la cosa estaba más complicada.

Las cifras son de vértigo, más de un millón de viseras en poco tiempo. ¿Os ha resultado fácil dadas las circunstancias para encontrar los apoyos económicos suficientes para financiar los materiales?

Bueno, como comentaba, las viseras fueron uno de los elementos más importantes o más visibles, quizá, de este movimiento Coronavirus Makers y los números verdaderamente son increíbles. Se produjo sin parar, un montón de meses, días y noches, con un montón de voluntarios y de personas en sus casas, espacios makers, laboratorios de fabricación digital, incluso lugares que se cedieron para poder fabricar y ensamblar estas viseras de forma autónoma. La clave fue que la gente no esperó, inicialmente, a nada. Es decir, la gente tenía filamento en casa y empezaron a imprimir con sus propias impresoras 3D y sus rollos de filamento. Se ha hecho muchísimo gasto de makers, de personas que voluntariamente han decidido encontrar estos filamentos, estos materiales donde fuera posible y empezar a imprimir sin parar.

 

“En cada región los makers se organizaron para abastecer a hospitales, vecinos, residencias y otros lugares. Lo que lo hizo relevante fue la voluntad de ayudar a cualquier persona que lo necesitara”

 

Poco a poco, según se fue trabajando, hubo marcas de fabricantes de filamento, marcas de impresoras, grandes superficies, etc. que se pusieron en contacto con Coronavirus Makers para ofrecer condiciones especiales para los materiales, donar filamento o ayudar con el transporte. Digamos que hubo muchísimo apoyo y que este apoyo, desde Coronavirus Makers, se buscó que siempre fuese un apoyo material y no económico. Coronavirus Makers es un movimiento voluntario, que no busca dinero, y que fundamentalmente está ahí para trabajar con los materiales que se tengan y ayudar donde sea necesario.

Ha habido un montón de anécdotas e historias porque, hay que tener en cuenta que todo esto se desarrolló en semanas en las que, una semana no se podía salir a la calle, a la siguiente sí que se podía, a la siguiente solo podían salir los transportistas, a la siguiente solo el personal de seguridad… Así que digamos que una de las ventajas de este movimiento, al estar distribuido y tener todos estos grupos regionales, es que en cada grupo existía la flexibilidad para adaptarse y conectar. Hubo ciudades en las que los taxistas fueron las personas que recogieron estas viseras. Hubo lugares en los que, a falta de otros medios, la Guardia Civil o la Policía se encargaron de las recogidas. Creo que en la flexibilidad y en la disposición para colaborar con quien fuera en esta causa común fue donde se consiguió realmente alinear a todo el mundo.

El movimiento se fraguó en redes. ¿Cómo se pasó de 20 voluntarios a 13.500 en los peores momentos de la crisis sanitaria? ¿Cuántos sois actualmente y cómo puede alguien unirse a vosotros?

Hay varias claves para que Coronavirus Makers haya podido crecer. Creo que la principal es que el momento en el que se arrancó coincidió con el inicio del Estado de Alarma, por lo que mucha gente se quedó en casa sin poder salir. Comenzó el teletrabajo y creo que había muchas impresoras 3D desplegadas y mucha gente tratando de colaborar y de limitar el impacto de este virus, aún sin tener muy claro qué iba a pasar o qué iba a funcionar. Pero todo el mundo tenía claro que el virus era lo suficientemente grave como para poner todo lo que fuera de su parte. Esto es lo que hizo posible que cada día más y más gente buscara la forma de ayudar, de poner de su parte y de hacer lo que fuera necesario para reducir el impacto del virus. En el pico de altas, había unas 16.500 personas en el grupo principal de Coronavirus Makers. Aunque como he dicho antes, hay muchos grupos de tamaño grande. Por ejemplo, Madrid tiene 4.000 o 4.500 personas activas. Hay grupos en todas las Comunidades Autónomas.

Ahora mismo, en este momento, creo que estamos en un impasse. Hubo un pico, a finales de mayo y principios de junio, donde se imprimió mucho. Luego, es cierto que hubo empresas que también se sumaron a ofrecer a precios muy económicos parte de estos diseños que se imprimían en 3D o fabricados por otros medios, como por ejemplo la inyección de plástico. Parece también que hubo una respuesta institucional para ofrecer a los centros sanitarios todos los medios de protección. Esto coincidió también con una bajada del número de personas hospitalizadas y en cuidados intensivos, lo que hizo que existiera menos estrés sobre el sistema sanitario.

“España es uno de los países con mayor número de viseras makers producidas por habitante. Estamos en un modelo de innovación abierta, en la que cualquier persona puede sumarse a colaborar”

 

Sigue habiendo conexión entre las personas y los grupos siguen activos. No se imprime tanto, pero lo que sí que se ha hecho es lanzar dos asociaciones para tratar de dar continuidad a Coronavirus Makers, de una forma más estructurada en el tiempo, para tratar de ayudar allí donde sea necesario con todas estas herramientas de fabricación, con todos estos medios y con todas estas ganas, ideas, e invenciones, siempre con licencias abiertas.

Quien quiera unirse o saber más sobre Coronavirus Makers, está la web de Coronavirus Makers y también tenemos un canal en Telegram. Ahí podéis uniros, ver en qué momento está y os recomiendo que investiguéis también las asociaciones que se han lanzado: Más Que Makers y Red Internacional de Makers (RIM).

Además de la producción de viseras, habéis creado también la primera mascarilla open hardware para UCI replicable en todo el mundo. ¿Cómo funciona?

Hay un grupo, de Coronavirus Makers, que se llama Mascarillas Sin Filtros, que desde el primer momento trató de crear una mascarilla que pudiera utilizarse en quirófanos y que evitase el contagio del personal sanitario. Este grupo investigó con mascarillas impresas en 3D y otras opciones y a la conclusión a la que llegaron fue que el 3D, para mascarillas en quirófano, tiene porosidad, lo que hacía difícil que se pudiera utilizar y reutilizar de forma segura.

Esto llevó a pensar de qué otra forma se podría trabajar. Ha habido una gran colaboración entre todas las personas que forman este grupo de mascarillas para buscar alternativas y, al final, se optó por generar un molde que permitiera hacer mascarillas de silicona. La silicona tiene una textura concreta, y determinados tipos de silicona pueden utilizarse dentro del contexto médico, ya que se puede lavar y esterilizar de forma adecuada.

 

Lo interesante de esta mascarilla es que en la parte frontal se utiliza un filtro HME, que es un filtro que se encuentra ya en los hospitales de tal forma que no fuese necesario volver a certificar la mascarilla. Decir también que, con esta mascarilla que se ha fabricado, la idea es tener disponibles estos moldes para poder fabricar con solo inyectar la silicona. Ahora mismo está pendiente que los dos laboratorios encargados de las pruebas de homologación, puedan hacer esas pruebas. Se han hecho tests con universidades, pero en España, para que se considere una mascarilla con todas las garantías tiene que pasar por estos dos laboratorios, que ahora mismo están bastante desbordados. Pero en breve se sabrá más y se podrá consultar y poner a disposición de todo el mundo la mascarilla, una vez validado y certificado su uso.

Esta ola de solidaridad tecnológica parte de una legión de impresoras 3D caseras. ¿Cómo se ha coordinado para la distribución masiva a hospitales, residencias, etc.?

Bueno, esto ha dependido mucho de cada sitio. Hubo lugares donde los grupos más grandes, como por ejemplo Madrid, se organizaron para distribuir a los hospitales que tenían más cerca. Hubo grupos en ciudades más pequeñas, como Palma de Mallorca o León, donde el FabLab sirvió como espacio para el montaje, coordinación y distribución local. Pero, por lo general, se buscó que fuera una distribución bastante directa, tomando las medidas de precaución, es decir, limpiando con materiales de limpieza adecuados, tanto en la recogida en las casas de particulares como en la recogida desde los hospitales.

Por ejemplo, para las residencias, encontraron información en Frena la curva. Cada grupo local fue llamando a las residencias para ofrecer estos materiales y que las personas pudieran estar lo más protegidas posible. Pero, en general, ha variado mucho de comunidad en comunidad, incluso ha variado mucho en función de cada momento. Hubo lugares como Navarra, donde inicialmente comenzaron los voluntarios y luego se sumaron las instituciones para ofrecer una serie de facilidades para la higienización de las máscaras, para la distribución… ha variado muchísimo según el lugar.

¿Qué respuesta habéis encontrado por parte de las administraciones públicas? ¿Crees que esto son soluciones temporales o de emergencia o que han demostrado su eficacia más allá de las homologaciones y podría cambiar el panorama?

Creo que la respuesta por parte de las administraciones varió según el momento y según la administración. Uno de los temas en los que quizás se ha hecho más énfasis, es si se aceptaba o no la visera como elemento de protección personal. En este sentido, hubo administraciones como la de Canarias, que emitió notas indicando que durante el estado de alarma y mientras no hubiera medios homologados, se podrían utilizar. Hubo también otras, como Madrid, donde se autorizó el uso de estos materiales el 24 de mayo y el 28 de mayo se desautorizó. Hubo lugares como Valencia, que siguieron un poco la estela de Navarra, y que las propias administraciones promovieron… ha habido mucha variedad local.

Al final, lo cierto es que gracias al trabajo de muchas personas, se consiguió que desde el Ministerio de trabajo se validara esta visera. Resulta que no eran los médicos quienes tenían que validarla, sino que, al ser un elemento de protección, esta validación correspondía al Ministerio de Trabajo. Y se consiguió validar uno de los diseños a nivel nacional.

 

“La labor de los makers fue darlo todo cuando la gente estaba parada. Cuando la gente estaba en el “vamos a esperar, a ver si se homologa, vamos a esperar a ver si dan el visto bueno…”, el virus no espera. Y los makers tampoco”

 

Creo que varió mucho, incluso en función del nivel de alarma. Es decir, al principio cuando no había nada, la respuesta era distinta a ahora que hay medios. Entonces surge la cuestión: si no hay medios, ¿esto es una ayuda? Si hay medios, ¿cuál es el papel? Esta es una cuestión que está en el aire. Yo creo que la solidaridad, al final, encuentra su camino.

Recuerdo cuando en Madrid prohibieron entregar viseras en centros hospitalarios y se empezaron a entregar en otros sitios, porque la orden venía del área de sanidad. Creo que cuando algo golpea tan fuerte y en tantos lugares distintos a la sociedad, siempre va a haber alguien que lo necesite. A lo mejor no lo necesita el médico, porque ya tiene un modelo profesional, pero a lo mejor no tiene uno la persona que trabaja en el supermercado de cara al público, tratando con gente todo el día, y que también necesita protegerse de la mejor forma posible. Creo que esta solidaridad es la clave.

Obviamente, a nivel volumen, una solución industrial permite fabricar miles de viseras y distribuir a unas velocidades increíbles cuando todo funciona. Creo que la labor de los makers ha sido darlo todo cuando la gente estaba parada. Cuando la gente estaba en el “vamos a esperar, a ver si se homologa, vamos a esperar a ver si dan el visto bueno, vamos a esperar…” y el virus no espera. Y creo que los makers tampoco. Esa es la cuestión. Con esto no quiero decir que no se aspire a la homologación, porque uno de los grandes problemas en este caso, es que no teníamos soluciones disponibles en abierto para las viseras y para todo tipo de elementos. Hablo de las viseras porque es quizá lo más conocido. Pero en Coronavirus Makers, hubo gente trabajando en respiradores, en mascarillas, en herramientas de medición como los capnógrafos… y la clave para que esto no vuelva a ocurrir y no nos encontremos en esta situación de desamparo material, es que estos diseños, incluso los diseños ya homologados, estén disponibles con licencias abiertas para que cualquier persona los pueda fabricar.

 

“La clave para no volver a encontrarnos en esta situación de desamparo material, es que los diseños estén disponibles con licencias abiertas para que cualquiera los pueda fabricar”

 

Podemos pensar en el caso de los medicamentos, que tenemos genéricos. Pues quizá tener estos visores genéricos abiertos, con licencias abiertas de hardware libre, que permitan a cualquier persona descargarlos, acceder a ellos, imprimirlos, compartirlos y mejorarlos es lo que va a evitar que exista un problema.

En relación con la labor de las administraciones públicas, una de las cosas muy potentes que logró el movimiento Makers, cuando no había respiradores y parecía que no iba a haber…, había tres planes que se llamaron Plan A, Plan B y Plan C. En el Plan A, las administraciones comprarían los respiradores a las empresas que venden modelos homologados y certificados, y ya está. Se pagaría lo que hubiera que pagar y listo. El Plan B pasaba por dinamizar y potenciar empresas locales de respiradores, reconvirtiendo parte de sus líneas de producción para la fabricación de respiradores. Y el Plan C era respiradores “Do it yourself”.

Creo que aquí fue clave todo el empuje que se hizo desde el mundo maker, para crear estos respiradores y homologar estos dispositivos. Uno de los hitos más importantes fue que, debido a todos los avances, a toda la información que iba surgiendo y gracias a la intermediación de la Fundación Cotec, se consiguió una reunión, en abierto, con la Agencia Española del Medicamento. Una reunión en la que participaron unas 120 personas. Era como una ronda abierta de preguntas sobre cuál es el proceso para que grupos de makers, de personas, de industrias, de universidades, de centros tecnológicos… pudiéramos, con el respirador que estábamos desarrollando, hacer que llegara ayuda a la gente lo antes posible. Es decir, ¿cuáles son los pasos necesarios? Fue una reunión de casi dos horas que ayudó, también, a que al día siguiente se dieran unas pautas aclaratorias para que todo el mundo tuviera claro qué es lo que hay que hacer y cuáles son los pasos. Y creo que es muy positivo este modelo de relación en abierto, en el que cualquier persona puede plantear sus preguntas y hablar con la persona encargada del proceso de validación, porque facilita, ayuda y hace que sea transparente.

Lógicamente, una vez acabe el estado de excepción, los diseños que quieran y hayan pasado pruebas, es posible que pasen procesos de homologación más tradicionales. El hecho de que las administraciones, en algunos casos, se abran a responder las preguntas de los equipos de desarrollo ha sido muy positivo y ha hecho que España sea uno de los países del mundo donde más trabajo se ha hecho con la parte de los respiradores, con diferencia, por el volumen de personas trabajando en ello.

¿Qué diferencias esenciales ves en la investigación que se está llevando a cabo en los diferentes países europeos para combatir la pandemia?

En general, este mismo desarrollo que hemos visto en España, lo hemos visto también en otros países europeos. En Italia ha habido grupos de makers trabajando en replicar válvulas y en adaptar máscaras tipo snorkel. Supongo que los distintos países, según vieron que llegaba la pandemia, fueron adoptando distintas medidas. En países como la República Checa, se hizo todo un proceso de homologación para viseras por parte de Prusa Research, que es una empresa que trabaja con impresoras 3D open source. A nivel mundialcreo que se hicieron 8,5 millones de viseras (cifras de septiembre de 2020). Se fabricaron viseras en la India, en EEUU, etc.


“Cuando te enfrentas a un problema nuevo, lo primero es aprender a qué te enfrentas y comprender lo que está pasando, validar científicamente esa información y compartirla”

 

España es uno de los países con mayor número de viseras producidas por habitante, de hecho creo que estamos los primeros. Pero para mi la clave, respecto a la investigación, es que estamos en un modelo de innovación abierta, en el que cualquier persona puede sumarse a colaborar. De hecho, para mi uno de los casos de éxito, cuando arrancó el grupo de Coronavirus Makers, una cosa que ocurrió también en paralelo, es que se lanzó Foro Aire, a iniciativa de Fundación Cotec, con la que llevo varios años colaborando y soy parte de la red de los 100 de COTEC. Y en ese grupo de Foro Aire había muchos médicos y doctores que también querían colaborar y Telegram les resultaba demasiado intenso por la cantidad de gente hablando al mismo tiempo, así que lanzamos un foro que tenía menor velocidad, pero permitía la posibilidad de compartir información de forma más pausada. Ahí se sumaron médicos, técnicos de electromedicina y otras personas que querían colaborar, etc. y compartieron de forma muy generosa, todo lo que sabían para hacer los respiradores, las viseras…

Uno de los vídeos más raros que he hecho de La Hora Maker, en estos meses de pandemia, ha sido leer un artículo que alguien había puesto en el foro sobre para qué servían las viseras y para qué servían las mascarillas. Porque creo que la clave de todo esto que tenemos que aprender es que cuando te enfrentas a un problema nuevo, lo primero es aprender a qué te enfrentas y comprender lo que está pasando, validar científicamente esa información, compartirla… y mucho de eso ha ocurrido en el foro. También en los canales de Telegram. Y la clave es que es una conversación de tú a tú. Es decir, había ciudadanos con todo tipo de perfiles, técnicos, no técnicos, curiosos, investigadores de primer nivel… que se han sentado a buscar soluciones en abierto y soluciones que pudieran beneficiar a cualquier persona.

Este es el principal aprendizaje que nos deberíamos llevar. Cómo, en un caso de necesidad, cuando hay algo que sobrepasa la capacidad de una persona de resolverlo y dar solución, como estos ecosistemas en los que se combina gente con conocimiento técnico, con máquinas de producción, con capacidad de comunicación, con voluntad para dejarlo todo y ponerse a ayudar a otros, pueden dar una solución rápida a la pandemia o por lo menos mitigar los efectos que pueda producir evitando que se contagie más gente.

 

Más información:

Web de Coronavirus Makers

Facebook Coronavirus Makers

Twitter Coronavirus Makers

Instagram Coronavirus Makes

Web de La Hora Maker

Twitter César García Sáez

Web de César García Sáez

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